sábado, 7 de junio de 2008
El ultimo romántico
Puede tener delante suyo a miles de periodistas y comerselos intelectualmente a través de la elaboración de una serie de conceptos sobre lo que Él considera el jugar al fútbol, o bien, puede tener estos ataques pasionales y, aunque siendo un poco más directo y menos teórico, enamora porque es... el último romántico del planeta fútbol.
Gracias Loco por existir.
Ver : video1
video2
PD: eso no es jugar!!
miércoles, 4 de junio de 2008
Bosteros, no se pongan mal
martes, 3 de junio de 2008
TN cambiando el mundo
portero de potrero

¡¡Hace cuanto que no me pongo los guantes!! Posiblemente el puesto de arquero es uno de los más sacrificados y criticados dentro de un equipo. Lamentablemente está plagado de lugares comunes, por lo que cuando uno se lanza a hablar de él resulta imposible no caer en ellos. Con todo este tema de Migliore y de Orión (para nombrar los más actuales, los calentitos) se me vienen a la cabeza todas esas cosas que uno iba aprendiendo de chiquito cuando volaba de palo a palo. El error siempre está al caer y uno puede pasar en un minuto de héroe a villano. Es, definitivamente, el lugar más jugoso para analizar y para sufrir. Pero, pero…
Qué bueno que estaba volar para sacar esa pelota imposible y que la gorra se caiga en la estirada.
Qué bueno saltar más alto que todos para cortar un centro y salir ligerito de contra.
Qué bueno ese mano a mano en el que te hiciste gigante y le tapaste todo el arco al delantero.
Qué bueno volar cuando no hace falta.
Qué bueno atrapar la pelota cuando te tiraron un bombazo.
Qué bueno charlar a tus defensores para inflarlos.
Qué bueno ser el capo en la definición por penales y atajarte el último.
Qué bueno cuando los palos atajan más que vos.
Qué bueno que era ver al Goyco en el 90 y querer ser él.
Qué bueno pasar las tardes de supercampeones y tener la gorrita roja de Benjí Price (¡¡por favor, cómo atajaba ese pibe!!)
Qué bueno comerse una patada porque te jugaste la piel y se la sacaste del botín al delantero.
Qué bueno ser un héroe épico y agarra la pelota que, después del choque, se acerca despacito a la línea.
Qué bueno sufrir todo el partido, tener la responsabilidad de ser el primer pilar del equipo.
Qué bueno que estaba transmitirles a tus compañeros toda la seguridad para que jueguen tranquilos, porque acá no pasa una pelota muchachos.
Salud a todos los arqueros del hoy y los que lo fueron ayer. A algunos nos abandonaron los reflejos antes pero los que todavía los tiene úsenlos, que están en el mejor lugar de la cancha.
sábado, 31 de mayo de 2008
El Sueño de Oliver


jueves, 29 de mayo de 2008
Homenaje a Fernando Rocha
De este modo, "Nandito" -así le decía su mamá- fue un buen día a probarse al club de su pueblo y tras una serie de duras pruebas, logró ganarse un lugar en el plantel. Pero pronto descubrió que las presiones del fútbol profesional eran muy distintas a los épicos picados que jugaba en la plaza con sus amigos. Luján era candidato al título en la Primera C y su hinchada exigía el ansiado ascenso a la Metropolitana. Entonces, Fernando, que era un eximio wing derecho "a la Garrincha" y tenía como ídolo a Ronaldo, debió aceptar que su conservador técnico lo pusiera de cuatro a cubrir el lateral. Nada de tacos, firuletes y paredes. "¡Hacele pressing al carrilero!", "¡Meté, meté!, "¡Nandito, te ganan la espalda!", eran las indicaciones más frecuentes del entrenador.
Fernando Rocha soportó en silencio, fecha tras fecha, una disciplinada tarea de lateral derecho con mucho overol y poco juego. En la buena campaña de su equipo, que le permitió llegar al Reducido, Nandito supo pocas veces lo que significaba pasar mitad de cancha. Hasta que un día llegó un partido decisivo. Una verdadera final contra Argentino de Merlo en la lucha por el ascenso. Fernando Rocha salió a la cancha sabiendo que aquella tarde guardaba para él un lugar grande en la historia del fútbol local. Su equipo arrolló a su rival sin dificultades y pronto empezó a construir una goleada contundente: uno, dos, tres... seis goles le aplicó uno tras otro a un humillado Argentino de Merlo que sólo aguardaba el final del partido.
Promediando el segundo tiempo, Fernando Rocha sintió como una ráfaga el llamado que la Providencia le hace a los diferentes. Con un saque de costado a favor, se disparó como una flecha desde la defensa, cruzó a toda velocidad esa cancha desaforada y, casi sin darse cuenta, conoció por primera vez el campo rival. Una mirada le alcanzó para que su compañero le arrojara la pelota. Y nada volvió a ser igual.
El desenlace: aquí
viernes, 23 de mayo de 2008
CASLA (Club Atlético Sin Libertadores de América) - Parte II
Y San Lorenzo, claro, no la tiene. Ningún equipo criollo que se precie de "grande" (lo cual en el caso de la escuadra de Boedo es algo por lo menos discutible) puede ir a apelotonarse en su propio área contra un equipo ecuatoriano, de muchísima menor jerarquía en los papeles. Ayer por la noche San Lorenzo parecía Platense, cuando visitaba la Bombonera o el Monumental un domingo por la tarde acosado por la tabla de abajo, cuando un punto era un lingote de oro, cuando ganar eran dos. "Todos atrás y Dios de 9", decía una canción de un olvidable cantautor argentino. Se ve que Dios no estuvo entre los concentrados azulgranas.
Cuando Vélez Sarsfield, conjunto relativamente humilde allá por el año 1994, se tuvo que enfrentar a un estadio Morumbí abarrotado de muchachos ebrios, de miembros de grueso calibre, increíbles bailadores de samba, pobladores de las favelas más pesadas del mundo, que vociferaban descontroladamente para que sus once jugadores de botín exquisito se comieran vivos a esos ignotos Pacha Cardozo, Christian Bassedas, Flavio Zandoná y Omar Asad, como dicen en el barrio, peló lo que había que pelar: huevos. Y es precisamente eso lo que en la Libertadores le faltó siempre al Ciclón, más allá de la hazaña gestada en cancha de River la semana pasada, que tuvo muchísimo sabor a "con esto salvamos el año porque en la primera de cambio que juguemos en alguna cancha remota de América Latina estamos perdidos".
Quizás sus jugadores sientan demasiado fuerte en la joroba el peso de cien años de historia sin obtenciones internacionales de, aunque sea, mediana categoría. Lo cierto es que, como dice otra canción, en este caso popular y tablonezca, al ritmo del "tutá tutá", "Al Cuervo le faltan huevos para ganar la Libertadores / le dicen los Matadores y son las putas del Bajo Flores / las copas que tiene Vélez nunca en la vida vas a tener / Boedo sigue llorando y está de fiesta todo Liniers".
N del R: pido perdón al redactor de la nota previa a esta por duplicar su título, pero sabrá entender que no podíamos privarnos de este momento.