
¡¡Hace cuanto que no me pongo los guantes!! Posiblemente el puesto de arquero es uno de los más sacrificados y criticados dentro de un equipo. Lamentablemente está plagado de lugares comunes, por lo que cuando uno se lanza a hablar de él resulta imposible no caer en ellos. Con todo este tema de Migliore y de Orión (para nombrar los más actuales, los calentitos) se me vienen a la cabeza todas esas cosas que uno iba aprendiendo de chiquito cuando volaba de palo a palo. El error siempre está al caer y uno puede pasar en un minuto de héroe a villano. Es, definitivamente, el lugar más jugoso para analizar y para sufrir. Pero, pero…
Qué bueno que estaba volar para sacar esa pelota imposible y que la gorra se caiga en la estirada.
Qué bueno saltar más alto que todos para cortar un centro y salir ligerito de contra.
Qué bueno ese mano a mano en el que te hiciste gigante y le tapaste todo el arco al delantero.
Qué bueno volar cuando no hace falta.
Qué bueno atrapar la pelota cuando te tiraron un bombazo.
Qué bueno charlar a tus defensores para inflarlos.
Qué bueno ser el capo en la definición por penales y atajarte el último.
Qué bueno cuando los palos atajan más que vos.
Qué bueno que era ver al Goyco en el 90 y querer ser él.
Qué bueno pasar las tardes de supercampeones y tener la gorrita roja de Benjí Price (¡¡por favor, cómo atajaba ese pibe!!)
Qué bueno comerse una patada porque te jugaste la piel y se la sacaste del botín al delantero.
Qué bueno ser un héroe épico y agarra la pelota que, después del choque, se acerca despacito a la línea.
Qué bueno sufrir todo el partido, tener la responsabilidad de ser el primer pilar del equipo.
Qué bueno que estaba transmitirles a tus compañeros toda la seguridad para que jueguen tranquilos, porque acá no pasa una pelota muchachos.
Salud a todos los arqueros del hoy y los que lo fueron ayer. A algunos nos abandonaron los reflejos antes pero los que todavía los tiene úsenlos, que están en el mejor lugar de la cancha.
1 comentario:
Grosso Santi!!!!
Publicar un comentario